martes, 27 de enero de 2015

Alumnos hiperconectados



Hoy en día y vaya uno a saber por cuánto tiempo, nuestros alumnos está hiperconectados. El año pasado solicité la realización de un trabajo grupal en una clase de un puñado de alumnos. El trabajo tenía que ir haciéndose por partes y la consigna era realizarlo conjuntamente a través de Google Drive. Sin embargo, los alumnos no estaban familiarizados con esta herramienta por lo cual encontraron algunas dificultades que resolvieron de una forma que me resultó inesperada: Whatsapp. Así que tras mi error de creer que les resultaría sencilla la herramienta propuesta, utilizaron una herramienta que si bien jamás utilicé, me resultaba bastante familar dado que era un viejo usuario de Messenger y más recientemente de Skype. De todas formas, las consignas no podían se resueltas correctamente por Whatsapp, simplemente porque estaban diseñadas para ese tipo de herramienta. El resultado, como lo esperaba, fue una serie de comentarios, muy valiosos individualmente, pero sin un hilo conductor o una coherencia a nivel global. Dominan técnicamente la herramienta pero no saben utilizarla para trabajar en equipo. Saben golpear con un martillo pero no saben clavar un clavo.

Una segunda observación. ¿No notaron en sus clases que algunos alumnos pasan más tiempo mirando su smartphone que realizando las actividades de clase? Cada clase, voy reduciendo más y más el tiempo de las clases expositivas para cederle lugar a actividades centradas en los alumnos. Aún así, noto que algunos no pueden mantener la atención en las actividades por estar hiperconectados, aún cuando están bajo la vigilancia de sus propios compañeros de equipo. Dejemos en claro, entonces, que no es lo mismo, no querer prestar atención que no poder concentrarse. Otras, el profesor propone actividades utilizando herramientas que los alumnos no dominan o jamás utilizaron. En general, tendemos a culpar a los alumnos por no cumplir las consignas o no concentrarse en la clase y sin embargo, muchas veces, es el profesor quien no comprende los problemas que los alumnos tienen para llevar adelante el proceso de aprendizaje. El mundo no sólo ha cambiado, sino que sigue cambiando y algunos de nuestros alumnos, inmersos en un mundo de hiperconexión, muchas veces están dominados por las nuevas tecnologías en vez de ser ellos quienes las dominen.

Nuestros alumnos están necesitando ayuda urgentemente. Necesitan aprender a autocontrolarse frente a la hiperconexión, a concentrarse frente al aluvión de interrupciones que implica la hiperconexión. Y necesitan aprender a aprender con las nuevas tecnologías. Ambas son sólo dos ejemplos de las nuevas competencias que necesitan adquirir los futuros profesionales en el entorno de la educación superior. ¿Estamos preparados para estos nuevos desafíos?